Llegué sin ningún rasguño a la única capital brasileña de fundación francesa y no portuguesa, São Luís, a pesar de que la guía advertía de que los autobuses nocturnos entre Belém y la capital de Maranhao podían ser asaltados por bandas de pistoleros. El viaje, que duró unas doce horas, fue en cambio de lo más plácido, aunque tuve que ver una de las peores películas que recuerde: Faith like potatoes. La ciudad se despertaba al tiempo que me aproximaba al hostal donde ya dormitaba Guillem, después de un largo viaje procedente de Barcelona. De hecho, me lo encontré en nuestra sórdida habitación de la Pousada Internacional con apenas unos calzoncillos y cara de demacrado. Encima de mi cama había colocado detalladamente antes de caer rendido los objetos que le pedí que me trajera de casa.La visita al parque, aunque de unas cuatro horas de duración, nos supo a poco, pero los jeeps nos tenían que devolver a Barreirinhas. Nos duchamos y salimos a cenar un bocadillo y dar una vuelta por esta pequeña localidad que no tiene nada de especial. Y a la mañana siguiente buscamos un medio de transporte para ir Jericoacoara, nuestra próxima destinación. Aunque no hay muchos kilómetros entre ambas poblaciones, la falta de carreteras hace que llegar de un lugar a otro sea una auténtica odisea. Conseguimos meternos en un jeep- autobús que iba dirección Paulino Neves.
El camino es de arena de playa, así que sólo estos vehículos o quads pueden usarlos. Me sorprendió la cantidad de pequeñas chabolas que hay desperdigadas por el camino y la humildad con la que vive la gente del lugar. Cuatro paredes de ladrillo, un par de hamacas y sobre todo una parabólica es todo lo que necesitan para vivir. Cabras; gallinas, caballos y jabalíes domésticos que deambulan por los caminos le dan un aspecto más bucólico al lugar, si cabe. De nuestro jeep bajaban familias y subían otras; y tras un par de horas de balanceo y trote llegamos a Paulino Neves. Allí tomamos otro vehículo similar hasta Tutóia, aunque ni el paisaje ni el camino son tan bonitos. Finalmente, un autobús en el que había tranquilamente 50º en su interior nos enlazó con Parnaíba, donde hemos decidido hacer noche. Mañana, si Dios quiere, nos espera una etapa hasta Caocim antes de llegar a Jericoacoara; y entonces, un merecido descanso en las bonitas playas de esta población pesquera.
São Luís
Lo mejor:
Arquitectura colonial
Ambiente callejero animado (como mínimo los sábados)
Casco histórico abarcable a pie
Las marquesinas de los autobuses (para Guillem)
Lo peor:
Pousada Internacional
Imposibilidad de dormir las noches del fin de semana si la pousada está en el centro
Estación de autobuses a varios kilómetros del centro
El aeropuerto es una carpa con dos televisores de plasma (según Guillem)
Precios de São Luís:
Pousada Internacional para dos: 50 Rs
Cena para dos en puesto callejero: 10 Rs
Dos zumos en la estación de autobuses: 6 Rs
Una cerveza de 600 ml: 5 Rs
Una caipirinha: 4 Rs
Billete de bus urbano 2 Rs (1 Rs los domingos)
Bus a Barreirinhas: 29 Rs
Barreirinhas
Lo mejor:
La proximidad a los Lençois
Buena conexión con otros pueblos como Atins o Paulino Neves
Gran oferta de pousadas
Lo peor:
Lugar sin encanto y de paso
Para ir a los Lençois hay que contratar una agencia
Precios:
Pousada den Vitoria do Lopes: 50 Rs
Hamburguesa + refresco + patatas fritas: 8 Rs
Panecillos dulces y una agua grande: 4 Rs
Excursión de 4 horas a los Lençois: 50 Rs por persona
Jeep a Paulino Neves: 20 Rs
Jeep de Paulino Neves a Tutóia: 5 Rs
Bus de Tutóia a Parnaíba: 16 Rs