16 septiembre 2011

27 horas

A diferencia del protagonista de esta película, no he tenido que cortarme el brazo, aunque el viaje hasta Manaos también ha sido una odisea. Salí de casa a las 4:30 am, cuando mamá y Patri me pasaron a recoger para ir al aeropuerto. Tuve algo de miedo al facturar en el primer vuelo, ya que había leído en algunos foros de internet que sin el billete de vuelta podría ser que no me dejaran tomar el primer avión (http://www.324.cat/noticia/1374906/catalunya/Tres-turistes-catalans-son-deportats-del-Brasil-per-un-conflicte-entre-les-autoritats-brasileres-i-espanyoles). Patri, por si acaso, me falsificó un billete de vuelta, un recurso que no tuve que usar (y mejor así, es por todos conocidos mi nula capacidad de mentir).

Llegamos a Frankfurt cuando tendría que estar embarcando para el vuelo a Salvador de Bahía, un primer contratiempo que me hizo plantear si no era una buena opción para empezar a comerme las uñas. Por suerte, y a pesar de mi lamentable estado físico actual, corrí medio aeropuerto -recordemos que el de Frankfurt es algo más grande que el de León-, y llegué a tiempo antes de que cerraran la puerta de embarque. El viaje hasta Brasil fue bien. Me tocó ventana y no tenía vecino de asiento, así que me pude espachurrar de mil maneras y dormir el 80% del trayecto. Casualmente abría los ojos cuando las azafatas repartían comida, y eso se repitió como tres o cuatro veces. En el avión empecé a oír hablar portugués, aunque dependiendo de la persona se entendía más o menos. Viajaban también los clásicos niños de tres años que se pasan medio vuelo llorando y el otro medio corriendo por los pasillos. Una delicia. La llegada a Salvador me impresionó, para que negarlo. Es una ciudad que da al mar y muy extensa. Sobrevolamos una zona de edificios altos, al estilo Benidorm, y luego otra más vasta de casuchas que desde el cielo me parecieron favelas. Después de pasar la aduana rezando a todos los santos que conozco (algunos pasajeros tuvieron problemas con los agentes) me tocó esperar un par de horas más para ir a Sao Paulo. Lo primero que me sorprendió fueron los carteles dirigidos a los turistas que vi en las columnas. En uno se veía un hombre occidental en prisión, y advertía de que Brasil no es un buen sitio para hacer turismo sexual. Uno de los patrocinadores de dicho anuncio era McDonald’s. Ahí es nada. Y el otro cartel amenazaba a los turistas y nacionales que pretendieran traficar con animales. Dime de qué adviertes y te diré qué sufres…

El vuelo a Sao Paulo lo cogí a las 19:40 hora local (medía noche en España), e iba medio vacío. La mayoría de pasajeros eran blancos, aunque también había mestizos y negros (ríete tú de la multiculturalidad de los USA) y todos vestían a la moda. Esto lo digo porque contrastó radicalmente con el último vuelo, el que me enlazó de milagro con Manaos. Este último tramo lo hice en un avión muy trillado y rodeado de gente 100% amazónica, o eso me pareció. La tez oscura y la ropa que llevaban (que estuvo de moda en los años ’80) nada tenía que ver con sus compatriotas que me acompañaron de Salvador a Sao Paulo.

Fue una lástima que empezara a hablar con alguien cuando ya llevaba casi 24 horas de viaje. La afortunada se llamaba Bernadette, y el nombre era lo único moderno de toda ella. En tres minutos me explicó que tenía 47 años, dos hijos y dos nietos. Lo de los nietos me lo confesó cuando la vi coger unos 12 caramelos da la bandeja que ofreció la azafata a medio vuelo. Era simpática y la verdad es que se conservaba bastante bien, aunque no disimulaba en exceso cuando se hurgaba la nariz o se intentaba quitar un trozo de carne de entre los dientes. Durante la conversación me di cuenta de que no me hubiera costado nada aprender un poco del idioma antes de venir, las cosas hubieran sido mucho más fáciles (ya me estoy poniendo las pilas).
Me quité las gafas y recliné el asiento para indicar que nuestra conversación había terminado. Dormí hasta que el piloto indicó que descendíamos al aeropuerto de Manaos. Por la ventana vi como una mancha muy grande de luces ocres contrastaban con la oscuridad de la selva y la del Amazonas, que a este paso ya tiene una anchura de miedo. Al llegar a tierra llamé a Balark, el brasileño que me ofreció sofá por couchsurfing. Me supo mal llamarle a esas horas ya que eran las 2 am hora local, pero en sus correos me indicó que no había problema. Tomé un taxi, y después de perdernos por el barrio de Balark conseguimos llegar a su casa. Tal y como pasa en la India, aquí en Manaos la gente de bien vive en altos bloques rodeados de muros y con guardián en una garita en la entrada. Llegué a su apartamento sobre las 3 am y me lo encontré, evidentemente, soñoliento. Hablamos cinco minutos, me ofreció un vaso de agua y me indicó cuál era mi cuarto: ¡una habitación con tv, aire acondicionado y baño propio! ¡Eso sí que fue llegar y besar el santo! Pasadas unas 27 horas desde que salí de casa me acosté, por fin, en la cama.

Hoy me he levantado sobre las 10. Me duché, vestí y comí unas galletas que me sobraron del viaje. Salí de la habitación y al llegar a la cocina vi a la señora de la limpieza de Balark, una mujer de Santarem cuyo nombre he olvidado por completo. Me había preparado un desayuno de campeonato con café; leche; cereales; mantequilla; tostadas; queso fresco etc. El apartamento es muy bonito, tiene muchas habitaciones, un par de comedores, cuatro sofás y unas vistas espectaculares sobre Manaos. El anfitrión parece tener buen gusto, a tenor de las esculturas, los cuadros y la música que veo por doquier. Vive con Tulio, un dentista de Minhas que es encantador. Desconozco su relación.

Hacia mediodía ha llegado Tulio, muy elegante vestido todo de blanco. Hemos estado hablando de su vida; de Brasil y su condición de país “eternamente emergente”; de Lula, Dilma y el PT y de Manaos. Es un tipo encantador, educado y culto. Más tarde ha llegado Balark, que es algo más tímido pero extremadamente sensible, y hemos comido los tres. Carne; feijoa; huevo; arroz y para beber un zumo de una fruta amazónica muy ácida. El café, muy bueno. Hemos charlado de la historia del país y de las bondades de couchsurfing. Balark tiene amplios conocimientos de historia, y me ha explicado cómo hasta hace pocos años Brasil vivía de espaldas a Sudamérica. Por suerte parece que la situación está cambiando y el gigante se está reconciliando con los países de habla hispana.
Por la tarde antes de ir a su trabajo me ha acompañado a una agencia que organiza viajes al Amazonas: Antonio’s Jungle. El nombre no está muy currado, espero que se haya rebañado los sesos en lo que realmente importa: que el guiri en cuestión aprecie la selva en todas sus dimensiones. Me han explicado en qué consiste la salida y finalmente me he decidido a comprar el pack. Sé que es una turistada, pero creo que toca pasar por el aro, como cuando vas al Perito Moreno o subes al Machu Picchu. Después de soltar los primeros billetes del viaje me he ido a pasear por Manaos. He podido comprobar que el calor es asfixiante y que no hay una calle limpia y sin baches. Los minusválidos aquí deben practicar trial para moverse de un sitio a otro. Sé que no conozco bien la ciudad, pero me parece, a primera vista, fea con ganas.
No hay apenas atractivos arquitectónicos, humanos o paisajísticos. Lo poco que se salva es un teatro barroco de 1899 que se construyó durante la fiebre del caucho; una época en que Manaos era una ciudad próspera y rica (¡el primer lugar de Brasil que tuvo electricidad!). Tras la visita guiada que nos hizo una chica a una pareja de americanos y a mí (que consistió en leer lo que ponía las placas de cada estancia), volví a casa.
Más tarde hicieron acto de presencia Tulio y Balark, y cenamos diferentes bollos y frutas tropicales. Cerca de tres horas estuvimos hablando de Brasil; de su historia; de Europa; de la relación de Brasil con los demás países etc. Fue una velada para enmarcar, y una clase magistral de política e historia brasilera que necesitaba antes de empezar a conocer el país. Sé que ni todos los huéspedes serán así ni que todos los brasileños tienen tanta cultura y predisposición, pero si el creador de couchsurfing estaba pensado en alguien cuando montó la página web es en Balark.

Bueno, después de este rollo que acabo de meter me voy a dormir. Es tarde y mañana tengo que estar a las 7 am en la rodaviaria (estación de buses). Me esperan tres días y dos noches sin lavabo y con muchos mosquitos. El lunes (o segunda feria, como dicen aquí) ya os contaré cómo ha ido todo y colgaré las fotos pertinentes.

10 comentarios:

OvV dijo...

me'n alegro que de saber que has arribat bé, que encara no tens cap malaltia i que el primer contacte que has tingut sigui amb dos homesexuals ("desconzco su relación" és un eufemisme, oi?).
gaudeix i no deixis d'escriures.

gran, l'abraçada.

angels dijo...

Olé! Que guai obrir el teu bloc, per saber si havies actualitzat, i veure que sí! M'alegro que el viatge hagi començat tan bé; segur que és una senyal que ara només pot anar millor!!!! Un petó molt gran i, com diu l'Òscar, segueix escrivint!!!!

Sílvia dijo...

Ja estic tardant a guardar cada dia una estoneta per llegir tot el que escriuràs i contestar-te. Espero que no notis el soroll que fan les meves dents quan ratllen el parquet de casa.
Un petó i cuida't

Josep dijo...

Bé, conèixer els mosquits i no poder-te dutxar va bé com experiències vitals no tot ha de ser relacionar-se amb brasilers enrotllats.

Una abraçada

Anónimo dijo...

Disfruta company, aquest blog té molt bona pinta!

Màrius

Iaia dijo...

Iaia: tal com em vas dir hem anat a apuntar-nos a internet i fins el 8 d'Ocrtubre no estarem connectats.
De totes maneres la Patri ens anirà informant.
Avui hem vingut a csa de la mama i el Josep amb el Roger i hem pensat molt amb tu.
Ja ens explicaràs com va tot.
Un petó ben fort .

Iaia i padrí

Padrí dijo...

Padrí: oju! les culebres iu els cucudrulus que tenen moltes dents!

Mama dijo...

Quelcom en CATALà si-us-plau!

Veig que tot va bé.
Hauries de veure en Roger tocar el piano! Està molt guapo!
Ahir vam anar a Canet . molts records de la Vicenta i Oriol.
L'apartament ja el tinc visualitzat, ara falten les "peles"...

Vigila amb els animalons...
Ah! el meu nom és brasileiro, pregunta si el coneixen.
T'estimem molt!!!
MUUUUUUUUUA.al coll, la cara , el nas...
Segueix explicant, guapu!

ROGER dijo...

hggg4rrrrt lkkookjjmkkkkllñl.ññçsz
z
sz
ç


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xxxxxzxx
roger

Daniel Gutiérrez Abella dijo...

A mi també em plau que em llegiu! I si a través del bloc podeu imaginar com és aquest meravellós continent, millor!

Tot i el clima tropical i les aventures, se us troba a faltar!

petons