24 enero 2008

Comportamiento local

Cuando casi llevo una semana con interet en casa, aún no me han traído un cable largo para poder conectarme desde la cama, a escasos tres metros de la toma de red. Y es que los indios, tal y como estoy comprobando día tras día, son muy dados a prometer mucho y cumplir poco. De esta manera, es normal que alguien te prometa que viene mañana a instalarte algo en casa y que no aparezca. Pero además, si lo llamas para cantarle las cuarenta el mismo día o al día siguiente, no te piden ni disculpas. Como si nada. El buen karma parece que los posee (cuando la culpa es suya) y no se alteran ni sonrojan.
Esto mismo me ha pasado con mi futura moto. Y digo futura porque aún no la tengo. Resulta que ayer vino Manoj con un tío que vendía una moto a la oficina. La moto estaba perfecta, no era muy vieja y su estilo retro la hace ideal para esta ciudad, más vale no llamar la atención. Pues bien, tras comprobar que el faro delantero no iba ni tampoco como los intermitentes, quedé con el chico que la trajera mañana y le pagaría las 6.000 rupias (unos 100 euros) de rigor. Esta tarde ha aparecido el tío con la misma moto y sin ningún arreglo. Eso sí, con cara de felicidad e inocencia, esperando que no me diera cuenta. ¿Qué se ha creído? El resultado de tal despropósito es que todavía no gozo de medio de transporte y me debo, aún, a los rickshaw y sus tarifas variables.
Otra anécdota para la memoria tuvo lugar la semana pasada. Una noche que no tenía nada en la nevera -entra dentro de lo normal-, llamé a una pizza. Se ve que cuando vino el pizzero me dio 100 rupias de más (poco menos de dos euros), y yo no me di cuenta. Con la barriga llena y a punto de entrar en la cama, me llamaron de la pizzería comentándome lo sucedido. Esta llamada la consideraría normal si no fuera porque en esos momentos era la 1 de la madrugada!! Al telefonista le dije de todo menos guapo, y emplacé al pizzero despistado al día siguiente en mi casa para devolverle las 100 rupias. Y al día siguiente, vino, aunque no sé si el viaje le salió a cuenta.
Y el colmo (hasta la fecha) de lo que me ha pasado tiene relación con algunos conductores de autorickshaw. Estos personajes, no contentos con intentar timarte cada vez que subes a uno de estos vehículos, aplicandote a la mínima que se hace un poco oscuro la tarifa nocturna, hay veces que, a medio camino de tu destino, te preguntan, con gran una desdentada sonrisa amarilla, si pueden parar un segundo a tomar un té -o lo que coño sea- en algún lugar que conocen. Es decir, vas por ejemplo del trabajo a tu casa, con ganas de coger el sofá que no tienes o tomarte una ducha de agua caliente que no sale de tu cisterna, y a medio camino pretenden parar. ¡Y hasta les parece descortés por tu parte que les apremies!
En fin, me tendré que ir acostumbrando al comportamiento local.

2 comentarios:

anna orta dijo...

Hola noi!!

Sóc l'Anna, la teva sister m'ha xivatat l'adreça del blog i no he pogut parar de llegir, ja m'he posat al dia (tot i que la Patri ja me n'havia fet cinc cèntims jeje). Només volia donar-te ànims en aquesta nova aventura que espero que disfrutis moltíssim i que des d'ara ja sóc fidel seguidora del blog.

Un petonarro!!!

Anna Orta & Co

P.D: 25 tacos ja? Joer, no fa tant que jugàvem a profes amb la Patri, no? jejeje Moltes Felicitats!!!

Anónimo dijo...

Daniiiiiiiii!!Per molts anys tiu, que no t`havia felicitat! Ja veig que vas fent per la India...jo no tinc tanta vida social com tu...però bueno, tot arribarà!!! Seguim en contacte crack i fins aviat!Una abraçada
Pau