09 octubre 2011

Canoa Quebrada: sigue rascando

Tarde. Llegamos diez años tarde a Canoa Quebrada. Salimos de Jericoacoara impresionados por el paisaje pero decepcionados por la prostitución a la que se ha sometido el pueblo en favor del turismo, y nos dirigimos a Canoa Quebrada para encontrar esa esencia pesquera y playas rojizas de las que tanto habíamos leído. Y llegamos tarde, concretamente diez años tarde. Eso es lo que nos dijo Paulo, el panzudo y simpático dueño de la encantadora pousada Castelo, donde nos alojamos, y a quien llamamos, cariñosamente, Gordão.

Canoa fue no hace mucho un humilde pueblo de pescadores, pero tras descubrirlo algunos hippies europeos y también brasileños se ha transformado en un enclave turístico. El nombre de su calle principal (o el nuevo nombre) ya lo dice todo: Broadway. A diferencia de Jeri, es un pueblo un poco más grande, así que resulta agradable pasear por la calles que no son Broadway. De hecho, basta alejarse una o dos travesías una cálida noche para comprobar cómo la gente que ya estaba aquí antes de que llegáramos nosotros sin dinero y los kitsurfistas con sus músculos hace vida en la calle. Un barbero que a las diez de la noche aún corta el pelo; un hombre mayor que canturrea una canción estirado plácidamente en su hamaca; un corro de señoras que comentan a las puertas de sus casas cómo les ha ido el día o una amable anciana que vende bocadillos con su mini puesto ambulante de comida rápida son algunas de las escenas que te puedes encontrar y que merecen la pena. Las casas, casi siempre con la puerta abierta de par en par, te permiten entrar en la intimidad familiar desde la arenosa calle y observar cómo en las paredes de ladrillo del comedor sólo hay colgadas un par de fotos de la boda de los hijos y un crucifijo. Los sofás se suplen con hamacas, y el único lujo que trasciende es una televisión conectada al mundo a través de una descomunal parabólica instalada en el tejado.

Pousada Castelo, que elegimos básicamente por su buen precio, se ha revelado un lugar magnífico donde descansar, cocinar tu propia comida y conectarse a internet. Hay pocos huéspedes, pero la belleza de la chica que limpia las habitaciones y la simpatía de Gordão, siempre a barriga desnuda, son más que gratificantes. En Canoa poca cosa hemos hecho mas que descansar. Un día lo dedicamos a pasear por su larga playa. Aprovechamos para remojarnos en unas piscinas naturales que se crean cuando baja la marea; vimos a los kitesurfistas surcar las olas; devoramos con los ojos los magníficos platos de pescado que comían los turistas pudientes a pie de agua y fotografiamos el atardecer. El pueblo también tiene una duna, no tan bonita como la de Jeri, desde donde se puede contemplar el ocaso, siempre bonito por estas latitudes.

Con los cangrejos de Logroño (Amaya y Diego) también paseamos por Broadway -donde hay el mismo perfil de turista que en cualquier calle del Gòtic de Barcelona- y por las demás callejuelas del pueblo. Tomamos unas buenas y económicas caipirinhas a ritmo de blues -hemos coincidido con el Festival de Blues Canoa Quebrada- y también hemos disfrutado de la buena y barata comida del restaurante Kika. La dueña, que no ha aparecido en ninguna película de Almodóvar aunque haya hecho méritos suficientes, siempre nos ha invitado a café, y hoy volveremos allí para despedirnos de ella. Por la noche tomaremos un autobús dirección a Natal, y ya tenemos a mano los abrigos y los calcetines que nos ayudarán a soportar el fuerte aire acondicionado con el que inexplicablemente castigan a los pasajeros. Por el camino decidiremos si nos quedamos en Natal o si intentamos encontrar, por fin, un pueblecito que aún mantenga su esencia pesquera. Lo que está claro a estas alturas es que el pueblo que buscamos no aparece en nuestra guía Lonely Planet. Pocas paradas nos quedan ya antes de devorar Salvador de Bahía y encumbrarnos como profesionales del capoeria o la samba.

PD. Más fotos en el álbum Picasa, en la columna derecha de este blog.

Lo mejor de Canoa Quebrada:

El contraste rojizo de las paredes de tierra que dan a sus kilométricas playas
Las “piscinas” naturales que se crean cuando baja la marea
Callejear de noche por las calles del pueblo
Las vistas a la playa desde la Pousada Castelo
Precios económicos para comer en restaurantes como el de Kika

Lo peor de Canoa Quebrada:

La calle de Broadway, sobre todo de noche
Las actividades turísticas que te intenan vender por la calle (paseo en buggy, salto en tirolina, paseo en xangada etc).

Precios:

Comida con zumo natural en restaurante Kika: 7 Rs
Una habitación doble en la Pousada Castelo: 50 Rs (sin desayuno)
Cena de bocadillos en puesto callejero: 10 Rs
Oferta de suco y salgado para desayunar: 1,5 Rs
Caipirinha en un carrito ambulante: 2,5 Rs

8 comentarios:

Los apuntes del viajero dijo...

Dani! Cómo va todo?! Perdona que no te haya escrito antes! Hasta ahora sólo he hecho varias lecturas en diagonal para ver por dónde andabas y cómo te iba. A ver si me tomo el tiempo de leerlo tranquilamente. Por cierto, me gusta el formato, el diseño y esos tips finales con "lo mejor", "lo peor" y los precios de las cosas. Muy práctico! De la envidia que me despiertas mejor no te hablo :P

Un abrazo desde tu Barna!

Daniel dijo...

Ei Pru! A ver si charlamos un día por skype y te actualizo. De momento todo bien, ya estoy en Olinda (al lado de Recife) y sufriendo, ya que Brasil es carísimo.

¿Tú qué tal?

Me gustaría mejorar el blog, pero entre mi falta de conocimientos y vaguería no me acabo de poner nunca.

Un abrazo!

Josep dijo...

"Hemos llegado 10 años tarde" "Un pueblecito que aún mantenga su esencia pesquera"

Què busques? Quina mena de viatge fas?

Avui dinant (els avis, la Patricia...) ens hem posat crítics (ja saps que ens costa poc i és l'inconvenient de no estar a les converses).

T'hem catalogat de turista, com sabràs una gran acusació per a algú que vol ser viatger.

En nom de tots: t'estimem!!!

gelines dijo...

Un home amb bigoti que vaig conèixer fa relativament poc i que, de viatjar, en sap un tou, va dir: "turista és un terme molt pejoratiu, molt mal vist, però en el fons tots som turistes. Si viatges creient que no ets un turista, en el fons ets una mica presumptuós". Suposo que el terme turista, però, pot tenir moltes accepcions... Potser no cal buscar cap paraula que defineixi què fem, com viatgem o com deixem de fer-ho... Fes el viatge com a tu et sembli! Molts petons des de l'Eixample (no he sabut mai si és el dret o l'esquerre...).

Daniel dijo...

No sóc un aventurer com Marco Polo però tampoc vull ser l'anglès amb sandàlies i mitjons blancs de les Rambles. En tot cas, has de passar per l'aro molt sovint per veure coses espectaculars, i això em fot.

Gràcies pels ànims, Àngels. Que sàpigues que vius a l'esquerra de l'Eixample!

culbook project dijo...

Em sembla que en Josep es refereix a que el patiment i la vivencia de l'India donaven textos amb més suc...esperem que quan et quedis sol entris una mica més en el continent, encara que per això t'hagis de perdre alguna maravella catalogada per l'Unesco...mentrestant continua disfrutant de les platges i el viatge!

una abraçada

Daniel Gutiérrez Abella dijo...

Buf, quina pressió! Escric com em surt ara mateix, aviam si com tu dius, Patri, quan em quedi sol deixo anar més coses personals. Will see.

Petons

gelines dijo...

Haha! Hosti, he anat a parar a això del culbook project! és tronxant, però en calen més, de fotos!